Lo primero que debemos saber es que cuando un perro está bien, sano y fuerte, no va a perder el apetito. Pero exactamente igual que nos ocurre a los seres humanos, nuestras macotas pasan por diferentes fases en sus vidas que afectan a su metabolismo y su apetito.

Desde pasar por una enfermedad, cambiar su estado de ánimo por echar en falta a un ser querido o estar bajo los efectos de algún tratamiento antibiótico, afecta a las ganas que tendrá nuestro perro de comer.

Es por eso que debemos prestar atención a las comidas de nuestras mascotas y estar atentos a las señales que podamos identificar, ya que si pasa algún tiempo sin comer es recomendable que vayas al veterinario para descubrir si tu perro no come por algún motivo más grave.

Pero también tendremos que evitar ser catastrofistas y tener en cuenta lo anterior: muchas veces se trata simplemente de un cambio de ánimo.

Nosotros lo notamos especialmente con Nana cuando nos mudamos a una casa nueva. Sentíamos que extrañaba su casa anterior (con más sitios para esconderse) y eso hizo que estuviese distraída y perdiese el apetito.

También les afecta los cambios en la familia. Si un perro está acostumbrado a ver a una persona a diario y deja de verla, es muy probable que le eche de menos. Así de adorables son.

Por ello, vamos ahora a enumerar las principales y más comunes causas por las que un perrito podría no comer.

 

¿Por qué mi perro no come?

 

  1. Hay cambios en su entorno que le dan ansiedad. Como decíamos, una mudanza, dejar de ver a una persona que quiere, ruidos como petardos que les estresen… todo esto puede afectar al apetito que tiene nuestro perro, haciendo que coma menos de lo habitual o en horas que no debería. Para saber si esta es la causa, mira su cola (entre las patas o baja implica que no está feliz) y busca el motivo de su estado de ánimo. Los perros se comunican con nosotros a través de comunicación no verbal.
  2. Cambiar de pienso no le ha gustado. Los perros no son tan comilones cómo a veces pensamos, y un cambio de pienso puede hacer que dejen de comer si el alimento no les resulta apetecible. Por ejemplo, a Bimba intentamos darle en una ocasión un paté muy bueno, de alta calidad, que nos costó bastante dinero. Cuando lo olió en su plato ladró y se fue. Nunca se lo comió. Con Nana nos pasó algo parecido al cambiar un pienso de salmón por otro de ternera. No le gustó nada de nada y pasó de comer hasta que se lo cambiamos de nuevo.
  3. Esta comiendo otras cosas. Los perros también se sienten hinchados. Si le vais echando comida de vuestro plato, sobras, un pico de pan, la comida que se cae al suelo… cuando llegue la hora de comer pienso, tu perro no comerá.
  4. Y relacionada con la anterior, tu perro quiere llamar la atención. ¿Por qué iba a comer pienso cuando ha olido que tienes chuletas a la barbacoa en tu plato? Claramente, tu perro no comerá pienso hasta que no le quede otra. ¿No notas cómo se le cae la baba delante de un plato de beicon?
  5. La edad de tu perro. Cuanto mayores son, menos apetito tienen. La falta de movimiento contribuye a que tu perro tenga menos apetito. Esta es algo normal, como cuando tú te quedas un domingo entero en casa y luego no tienes mucha hambre.

 

¿Qué hago para que mi perro coma?

 

Lo principal es identificar la causa que provoca que tu perro no coma. Como ya has visto, existen muchas causas y condicionantes. Si no identificas a tu perro con alguna de las anteriores, es mejor que vayas a un especialista para descubrir por qué tu perro no come.

Si tu perro tiene depresión o ansiedad, va a necesitar que encuentres la causa y le ayudes a superarlo a través del juego, el cariño, poner fin a la causa o consultar a un especialista.

Finalmente te recomiendo una cosa que a nosotros nos suele funcionar:

Haz que su comida sea más apetitosa con buenos olores, un caldito que lo humedezca o un pedacito de esa comida que le encanta.